Updated : Jul 23, 2020 in 未分类

El castigo reiterado del VAR

La resaca por el descenso del Leganés dejó ayer en Butarque un pastiche de sensaciones y decisiones condensadas en un lapso ínfimo de tiempo. Con los plazos de pretemporada recortados por la pandemia, el margen para lamentaciones es escaso. Celeridad que se condensó en dos despedidas. La primera, la de Aguirre. A primera hora de la tarde el club hizo oficial la información revelada por AS. El mexicano no seguirá después de que él mismo decidiera marcharse por sus diferencias con la gestión del club. Tampoco el club acabó satisfecho por cómo gestionó el Vasco algunos episodios del final de Liga (véase el caso Óscar), así que el divorcio se alcanzó de mutuo acuerdo.

Más sentimental, pero igualmente previsible fue el adiós de Szymanowski. El Leganés comunicó su marcha tras cinco años. La mitad los pasó de baja por una concatenación de lesiones. Su última titularidad databa del 9 de diciembre de 2017 y, desde entonces, sólo jugó cinco minutos de competición oficial. El hispano argentino es uno de los héroes del ascenso de 2016 y deja Butarque como segundo máximo goleador del equipo en su historia en Primera con diez tantos, los mismos que Braithwaite y Guerrero.

Y entre despedidas, la ira contenida por el desenlace arbitral del descenso. El penalti no señalado a Jovic por manos dentro del área ante el Real Madrid hundió anímicamente a un equipo más sumido en el shock de la injusticia que colérico por la decisión de Cuadra Fernández y Sánchez Martínez (VAR). A este último le echan la culpa los implicados en la acción.

“Sería fácil escudarme en la decisión del que está delante de la pantalla. Él está tranquilo, con las pulsaciones calmadas. Él decide que no es punible. Si él, en ese rango de tiempo, se le ocurre decirle [a Cuadra Fernández] que tiene que verla, seguramente eso cambiaría todo, porque habría ido y habría dicho que es penalti”, argumentó el domingo Aguirre a propósito de una acción que representó la enésima tragedia arbitral del curso. Ésta, además, definitiva y cruel por hundir al Leganés en Segunda División justo cuando se rozaba el milagro tras las ocasiones finales ante el Real Madrid.

El elenco de desatinos, denuncian en Butarque, es interminable. Calculan hasta once errores determinantes que habrían socavado, según sus cuentas, 16 puntos. En la lista, cuatro acciones especialmente graves: dos penaltis pitados aún siendo fuera del área (contra Valencia y Levante), el señalado sobre Messi en el Camp Nou y el obviado el domingo frente al Real Madrid. Llueve sobre mojado. Ya la pasada temporada el gol de Luis Suárez previo rodillazo en la cara a Cuéllar levantó ampollas, pero el pataleo pepinero fue insuficiente para frenar la sangría de errores arbitrales.

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