Updated : Jun 03, 2021 in 未分类

Haaland arregla un mal partido con un gol de maestro

Haaland, ¡quién si no! dio la victoria a Noruega con un gol marca de la casa, para resolver un partido que en líneas generales fue un completo tostón. El exitoso delantero escandinavo supo aprovechar un generoso regalo de la zaga de Luxemburgo para ganar, con sabiduría, el uno contra uno al meta Moris. Fue el islote en medio de un desierto. Haaland, al igual que Odegaard se limitó a cumplir ante un adversario que poco a poco progresa, aunque le queda todavía mucho camino.

Noruega regresaba a La Rosaleda, donde el pasado 27 de marzo se llevó un revolcón de Turquía que complica extraordinariamente su presencia en el próximo Mundial de Qatar. Con Martin Odegaard como capitán y Haaland de referente ofensivo, el cuadro escandinavo ofreció un primer tiempo deplorable, sin fútbol ni ocasiones, la estrella del Borussia Dortmund bajaba al centro del campo en busca de esos balones que no le llegaban ni por encargo en tanto que Odegaard, jugador opciones de regresar al Real Madrid, se movía por el centro del campo con tendencia a escorarse hacia la derecha pero con escasa producción de talento, apenas un libre indirecto a la media hora al que Haaland no llegó.

Luxemburgo, clasificada en el puesto 84 del ranking FIFA es una selección de tercer nivel, pero ha progresado mucho. Ya no es ese equipo endeble y amateur que encajaba goleadas por todo el mundo. Tiene jugadores de cierto nivel como el inquieto Gerson Rodrigues o Deville que pusieron lo poco bueno de un primer tiempo insoportable. Por consignar algo de Haaland, en la primera mitad apenas un disparo rechazado, una arrancada y poco más.
El segundo acto mantenía la misma línea de tedio, si bien es verdad que a los 54’ llegó la primera acción más o menos interesante, centro de Meling muy bien rematado de cabeza por Haaland. Moris mandó el balón a córner en acrobática intervención. Una fugacidad en medio del bodrio.

Debemos reconocer que Odegaard es un notable iniciador de acciones. Está bien colocado, juega y hace jugar a la gente que tiene a su alrededor y sabe moverse entre líneas. No es el mejor marco para sacar conclusiones sobre lo que puede hacer (que es mucho) porque esto era lo más parecido a un partido de final de temporada donde los dos equipos tienen sus deberes hechos y no necesitan hacer un sobreesfuerzo.

De Haaland, en su misión, tres cuartos de lo mismo. No se esforzó más de lo necesario y, cuando coincidía en la punta del ataque con Sorloth, delantero del Leipzig, no daban una gran sensación de compenetración. Y fue en los minutos de prolongación cuando Haaland se encontró con un regalo que no esperaba. Un balón facilón que ningún luxemburgués supo rechazar. El caso es que el crack se encontró solo delante de Moris y le batió con maestría. Lo poco bueno, por no decir lo único, de un partido muy malo. El próximo domingo (18:00 horas) los noruegos se verán las caras con Grecia.

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